martes, 17 de febrero de 2009
lectura bien escrita
LA JICAMA.No, no… Esa chava no es fresa; es jícama. ¿Qué por qué? Pues no más vela; gordita, chaparrita, prieta como nosotros, más bien Federica, pero con unos aires como si viviera en las Lomas.Y, ¡Chale!, me cae que yo he ido a su casa y son bien alivianados: el Don tiene un negocio y la doña cocina y anda en delantal…Normal. Pero a esta vieja no sé en qué momento se le metió la idea de que con peinarse de copetito, hablar fresón y gastarse lo que no tiene en un celular, iba a dar el gatazo.Ni trae crédito. Y, para acabarla, es re mamona, nomás habla de marcas, de antros, y le dice naco e indio a todo el mundo, cuando a la que bajaron del cerro a tamborazos fue a ella… Por eso te digo: pinche jícama.¿Qué soy un pinche elitista? No Tú sabes dónde vivo y conoces a mis jefes. Pero a mí no me da vergüenza ni ando vendiendo piñas de lo que no soy. Aunque no sé que sea peor: dárselas de fresa cuando eres barrio, o dárselas de disque naco cuando eres más burguesillo que otra cosa, como los esos Café tacvba… ¡Ah, cómo me calibran la puntería
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